Los incendios forestales mantienen una situación de emergencia en el oeste de Canadá, particularmente en la provincia de Columbia Británica, donde más de 20.000 personas han tenido que abandonar sus hogares y al menos una persona murió mientras evacuaba ante el avance de las llamas.
El principal foco de preocupación es el incendio Bald Range, que comenzó el viernes 7 de agosto cerca de Summerland, en la región de Okanagan. Para este jueves había alcanzado aproximadamente 191 kilómetros cuadrados, después de experimentar una propagación extremadamente rápida que superó incluso algunos modelos utilizados para anticipar el comportamiento del fuego.
La emergencia llevó al Gobierno de Columbia Británica a declarar el pasado sábado 8 de agosto un estado de emergencia provincial, medida que continúa vigente y permite ampliar las facultades de las autoridades para coordinar evacuaciones, proteger suministros y responder a la crisis.
Más de 20.000 personas obligadas a evacuar
El Bald Range provocó la mayor operación de evacuación registrada hasta ahora durante la temporada de incendios de 2026 en Columbia Británica. Más de 20.000 personas tuvieron que abandonar sus viviendas en Summerland y sectores aledaños mientras el fuego avanzaba rápidamente hacia comunidades ubicadas alrededor del lago Okanagan.
Summerland, una localidad de aproximadamente 12.000 habitantes, estuvo entre las comunidades completamente evacuadas. En determinados momentos, la velocidad y la intensidad del incendio obligaron a los propios equipos de emergencia a priorizar la evacuación de residentes sobre las tareas directas de combate del fuego.
El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, advirtió esta semana que la velocidad con la que se propagó el Bald Range podría convertirse en una nueva realidad para la provincia. Las autoridades han señalado que el incendio avanzó con tal rapidez que algunos habitantes tuvieron poco tiempo para abandonar sus viviendas.
Una mujer de 80 años, residente de Meadow Valley, murió mientras evacuaba junto a un familiar. La Real Policía Montada de Canadá considera preliminarmente que su fallecimiento estuvo relacionado con la emergencia y mantiene abierta la investigación.
Autoridades todavía evalúan viviendas destruidas
El fuego ha destruido viviendas y otras propiedades, aunque las autoridades todavía no han divulgado un balance definitivo de los daños provocados específicamente por el Bald Range. Los equipos comenzaron evaluaciones en las zonas afectadas, pero han evitado difundir información sobre determinadas propiedades antes de que sus propietarios sean notificados.
La emergencia también ha afectado carreteras. La Highway 97, una importante vía que comunica Penticton con Peachland a través de Summerland, pudo reabrirse parcialmente desde este viernes, pero únicamente entre las 7:00 a. m. y las 7:00 p. m., sin posibilidad de detenerse ni utilizar accesos secundarios dentro del área afectada. Las autoridades advierten que las condiciones pueden cambiar rápidamente debido a que continúa siendo una zona de incendio activo.
EmergencyInfoBC mantenía este viernes múltiples emergencias activas relacionadas con incendios en distintas regiones de la provincia, entre ellas Central Okanagan, Squamish-Lillooet, Thompson-Nicola, North Okanagan y Cariboo, además de territorios de varias Primeras Naciones.
Otro incendio destruyó unas 230 viviendas
Bald Range no es el único incendio que ha causado daños importantes durante agosto.
A comienzos del mes, el incendio Bradley Creek devastó parte de la comunidad indígena Okanagan Indian Band, cerca de Vernon. Las autoridades locales estimaron que aproximadamente 230 viviendas fueron destruidas, lo que lo convierte en uno de los incendios más destructivos registrados recientemente en Canadá.
El fuego avanzó impulsado por fuertes ráfagas de viento que alcanzaron hasta 115 kilómetros por hora. Algunos residentes dispusieron de apenas minutos para abandonar sus casas, mientras aeronaves de extinción consiguieron proteger infraestructura considerada esencial, entre ella una escuela y un centro infantil.
El episodio se sumó a una temporada especialmente compleja para Columbia Británica. Solo durante los primeros días de agosto se contabilizaban alrededor de un centenar de incendios activos en la provincia, varios de ellos fuera de control, lo que obligó a Canadá a recurrir también a bomberos provenientes de otros países, incluidos México, Australia y Nueva Zelanda.
Más de 4 millones de hectáreas quemadas en Canadá
La crisis de Columbia Británica forma parte de una temporada de incendios que afecta distintas regiones del territorio canadiense.
Las últimas cifras nacionales disponibles citadas por Reuters señalaban que para el 10 de agosto Canadá había registrado más de 4.600 incendios durante 2026 y alrededor de 4 millones de hectáreas habían sido consumidas por el fuego. Esa superficie equivale a unos 40.000 kilómetros cuadrados.
Durante julio, Ontario también enfrentó cientos de miles de hectáreas bajo fuego y evacuaciones en comunidades remotas, mientras el humo generado por los incendios canadienses llegó hasta amplias regiones de Estados Unidos y provocó alertas de calidad del aire.
La temporada había comenzado con una actividad nacional inferior al promedio de los últimos cinco años, según el Gobierno canadiense, pero las autoridades ya advertían desde mayo que las temperaturas por encima de lo normal previstas para junio, julio y agosto podían incrementar progresivamente el peligro de incendios durante el verano.
En Columbia Británica, el riesgo continúa. El Gobierno mantiene el estado de emergencia y las autoridades insisten en que las personas sometidas a órdenes de evacuación no deben regresar hasta recibir autorización oficial.
La experiencia del Bald Range preocupa especialmente por la rapidez de su expansión. Eby advirtió que, debido a la sequía y al calor del verano, es poco probable que este sea el último gran incendio que enfrente la provincia durante la temporada de 2026.
Esta nota fue elaborada por Luis Artavia para NAICR.