Captura de video cortesía de Bomberos CR
El incendio forestal registrado en el Parque Nacional Palo Verde, en Bagaces de Guanacaste, dejó 3.624 hectáreas afectadas y daños ecológicos cuya recuperación podría extenderse durante varias décadas, según el balance posterior brindado por la administración del área protegida.
La medición estableció que el fuego alcanzó 3.617 hectáreas de humedal y otras siete hectáreas de bosque. Este dato corrigió la estimación preliminar de más de 4.000 hectáreas que fue divulgada mientras la emergencia todavía se encontraba activa.
El incendio se extendió desde el 28 de mayo hasta el 6 de junio. Aunque la cobertura vegetal del humedal podría comenzar a recuperarse en aproximadamente cinco años, el sector boscoso afectado necesitaría entre 50 y 60 años para regenerarse.
Una descarga eléctrica originó el incendio
El fuego comenzó durante la tarde del jueves 28 de mayo, después de que una descarga eléctrica impactara el interior del humedal Catalina durante una tormenta.
La zona se encontraba cubierta principalmente por tifa —Typha domingensis—, una planta invasora que puede alcanzar hasta dos metros de altura y se convierte en material altamente inflamable cuando permanece seca.
La acumulación de materia orgánica, las altas temperaturas, el viento y las condiciones secas que atravesaba Guanacaste favorecieron una propagación acelerada.
Durante el domingo 31 de mayo, el fuego llegó a avanzar a una velocidad superior a siete hectáreas por minuto. Las autoridades señalaron que los registros anteriores en condiciones similares alcanzaban aproximadamente 1,6 hectáreas por minuto.
Las columnas de humo redujeron la visibilidad de los equipos de respuesta y generaron afectación en comunidades ubicadas a varios kilómetros del parque.
Operativo reunió a más de 60 especialistas
El 2 de junio, el Cuerpo de Bomberos proyectaba mantener el operativo durante al menos 10 días adicionales, debido a la extensión del terreno y a la presencia de focos activos bajo la materia orgánica.
Sin embargo, el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) informó al día siguiente que el avance del incendio había sido contenido. Esto significaba que las llamas ya no se propagaban hacia nuevas áreas, aunque todavía quedaban puntos calientes que debían ser eliminados.
En los momentos de mayor despliegue participaron simultáneamente alrededor de 60 especialistas, entre bomberos forestales del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), personal del Cuerpo de Bomberos, brigadistas voluntarios y miembros de la Cruz Roja Costarricense.
Las labores incluyeron la apertura de rondas cortafuegos mediante maquinaria pesada y el uso de drones para vigilar el comportamiento del incendio.
El operativo también recibió maquinaria del Instituto Costarricense de Electricidad, el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento, la Municipalidad de Bagaces y empresas privadas de Guanacaste.
Recuperación ecológica tomará varios años
El Parque Nacional Palo Verde resguarda uno de los humedales más importantes de Costa Rica y posee reconocimiento internacional como sitio Ramsar.
Entre las especies más afectadas por el incendio se encuentran tortugas, caracoles, ranas, sapos, cocodrilos, serpientes y saínos. La pérdida de estos animales también altera la disponibilidad de alimento y las relaciones entre las diferentes especies que conforman el ecosistema.
Bomberos rescataron una tortuga durante el operativo
Durante las labores de combate, personal del Benemérito Cuerpo de Bomberos rescató una tortuga que se encontraba expuesta al avance del fuego. La institución difundió imágenes del momento y señaló que el animal estuvo cerca de morir como consecuencia del incendio.
El rescate evidenció el riesgo que enfrentaron las especies con menor capacidad de desplazamiento dentro del humedal y se sumó al balance de afectación sobre tortugas, caracoles, ranas, sapos, cocodrilos, serpientes y saínos reportado tras la emergencia.
Los animales de mayor tamaño, como venados, felinos, pizotes y mapaches, tuvieron mayores posibilidades de desplazarse hacia sectores que no fueron alcanzados por el fuego.
Según la administración del parque, la recuperación de la fauna requerirá varios años. Además, la tifa podría volver a extenderse rápidamente sobre las áreas quemadas y generar nuevas acumulaciones de material combustible.
Concluidas las labores de extinción, el trabajo se concentra en monitorear la regeneración del humedal, controlar la expansión de la planta invasora y evaluar los daños causados a la biodiversidad.