Costa Rica acumulaba 408 víctimas de homicidio al 9 de julio de 2026, una reducción de 50 casos frente a las 458 contabilizadas durante el mismo periodo del año anterior.
La disminución equivale aproximadamente a un 10,9%, según el más reciente corte estadístico del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Aunque el balance nacional muestra una mejora, los datos también revelan contrastes territoriales y señales de alerta que impiden interpretar la reducción como una tendencia completamente consolidada.
Durante los primeros nueve días de julio se registraron 21 homicidios, frente a 15 en el mismo tramo de 2025. Esto representa seis víctimas adicionales y un crecimiento del 40% en el inicio del mes.
San José continúa con la mayor cantidad
San José se mantiene como la provincia con más homicidios, con 123 víctimas. No obstante, registra una reducción importante frente a las 157 del año pasado, equivalente a 34 casos menos.
Limón ocupa el segundo lugar con 89 homicidios, ocho menos que los 97 registrados durante el mismo periodo de 2025.
El panorama cambia en Puntarenas, que pasó de 59 a 76 víctimas. El incremento de 17 casos representa un aumento cercano al 29%.
Cartago también muestra una tendencia contraria al comportamiento nacional: pasó de 27 homicidios en 2025 a 36 este año, nueve más y un crecimiento del 33%.
Alajuela bajó de 48 a 41 casos; Guanacaste, de 46 a 33; y Heredia presentó la mayor reducción proporcional, al pasar de 24 a 10 víctimas.
En conjunto, San José, Limón y Puntarenas concentran 288 de los 408 homicidios registrados, lo que equivale a poco más del 70% del total nacional.
Armas de fuego presentes en ocho de cada diez casos
Las armas de fuego continúan siendo el principal instrumento utilizado en los homicidios.
De las 408 víctimas contabilizadas, 318 murieron en hechos cometidos con este tipo de arma, lo que representa aproximadamente un 78%.
Otros 40 casos fueron perpetrados con arma blanca y 50 mediante diferentes métodos.
Aunque los homicidios con armas de fuego disminuyeron frente a los 362 reportados en el mismo periodo de 2025, su elevada participación confirma que siguen siendo el elemento central de la violencia letal en el país.
Ajustes de cuentas continúan como principal móvil
El ajuste de cuentas o venganza aparece como el móvil más frecuente, con 264 víctimas, cerca del 65% del total.
Le siguen los casos todavía clasificados como “por determinar”, con 68; las discusiones o riñas, con 32; los homicidios cometidos durante otro delito, con 19; la violencia doméstica, con 13; y los hechos ocurridos al repeler una actividad criminal, con 10.
Dos casos fueron clasificados como homicidios profesionales.
El aumento de los casos cuyo móvil todavía no ha sido determinado obliga a tomar con cautela la comparación. En 2025 esa categoría acumulaba nueve víctimas, mientras que este año registra 68.
Esto significa que parte de los casos podría ser reclasificada conforme avancen las investigaciones, modificando posteriormente la distribución entre ajustes de cuentas, riñas u otros móviles.
Hombres jóvenes siguen concentrando las víctimas
Los hombres representan 367 de las 408 víctimas, cerca del 90% del total. También se registran 39 mujeres y dos casos cuyo sexo aparece por determinar.
La mayor concentración se encuentra entre las personas jóvenes y adultas jóvenes.
El grupo de 18 a 29 años contabiliza 144 víctimas, mientras que el rango de 30 a 39 años suma 113. En conjunto, ambas franjas representan 257 fallecimientos, aproximadamente el 63% de todos los homicidios.
También se reportan 61 víctimas entre los 40 y 49 años, 41 entre los 50 y 64, 19 adolescentes de 12 a 17 años, 11 personas mayores de 65 y tres menores de 12 años.
En 16 casos la edad todavía aparece sin determinar.
Víctimas colaterales disminuyen
Uno de los datos más positivos del corte corresponde a las víctimas colaterales, es decir, personas que murieron sin ser el objetivo directo del ataque.
Durante el mismo periodo de 2025 se contabilizaban 48 víctimas colaterales, mientras que en 2026 la cifra bajó a 20.
La disminución es de aproximadamente un 58%, aunque cada uno de estos casos continúa reflejando el riesgo que los enfrentamientos armados representan para personas ajenas a los conflictos criminales.
La reducción todavía es frágil
El comportamiento general indica que Costa Rica mantiene menos homicidios que en 2025, pero la evolución no es uniforme.
La reducción en San José, Guanacaste, Alajuela y Heredia contrasta con el crecimiento registrado en Puntarenas y Cartago, además del repunte observado durante los primeros días de julio.
Con 408 víctimas en 190 días, el país mantenía un promedio aproximado de 2,15 homicidios diarios. Una proyección lineal simple colocaría el cierre del año cerca de las 784 víctimas, aunque este cálculo no constituye un pronóstico y puede cambiar significativamente según el comportamiento de los próximos meses.
Los datos también muestran que el problema continúa estrechamente relacionado con las armas de fuego, las disputas entre grupos y la concentración de víctimas en determinadas provincias y franjas de edad.
La reducción nacional representa una señal favorable, pero las cifras de Puntarenas, Cartago y el inicio de julio advierten que la violencia sigue teniendo capacidad para desplazarse, reorganizarse y repuntar rápidamente.