Cada 10 de septiembre, el mundo centra su atención en una realidad que durante años estuvo rodeada de silencio, estigma y dificultad para hablar de ella: el suicidio.
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio busca precisamente cambiar esa realidad. En 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio mantienen como eje de la campaña el lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, acompañado del llamado a iniciar conversaciones abiertas, empáticas y responsables.
La dimensión del problema es mundial. La OMS estima que más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año. La organización considera el suicidio un importante problema de salud pública y sostiene que las muertes por esta causa pueden prevenirse mediante intervenciones oportunas y estrategias integrales.
Pero detrás de la cifra global existen realidades nacionales y comunitarias que requieren ser observadas con mayor detalle.
Costa Rica: 366 muertes registradas durante 2024
En Costa Rica, los datos más recientes publicados por el Ministerio de Salud en el marco de esta conmemoración muestran que durante 2024 se contabilizaron, de manera preliminar, 366 fallecimientos por suicidio.
De ese total, 297 correspondieron a hombres y 69 a mujeres, según información de la Dirección de Vigilancia de la Salud basada en datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
La cifra permite dimensionar la mortalidad, pero por sí sola no muestra toda la magnitud del fenómeno.
Los registros de intentos de suicidio muestran una realidad mucho más amplia.
Según el Ministerio de Salud, hasta la semana epidemiológica 33 de 2025 —correspondiente al periodo del 10 al 16 de agosto— se habían registrado 2.493 intentos de suicidio en el país.
De ellos, 1.619 correspondían a mujeres y 874 a hombres.
Estas cifras no deben interpretarse como una equivalencia entre intentos y muertes, sino como indicadores diferentes que permiten observar distintas dimensiones del problema.
Prevenir no significa esperar a que ocurra una crisis
Uno de los principales cambios que plantea la prevención moderna es dejar de entender el suicidio únicamente como un problema que debe abordarse cuando una persona llega a una situación crítica.
La OMS plantea la necesidad de estrategias integrales que permitan identificar tempranamente situaciones de riesgo y facilitar el acceso a atención y seguimiento.
El Ministerio de Salud costarricense también señala la importancia de desarrollar habilidades socioemocionales, identificar y manejar tempranamente los casos de riesgo y garantizar que quienes atraviesan una crisis puedan recibir apoyo y atención.
Esto coloca a la familia, las amistades, los centros educativos, los lugares de trabajo, los servicios de salud y las comunidades dentro de la cadena de prevención.
No significa que una persona cercana pueda sustituir a un profesional de salud mental. Significa que una conversación puede convertirse en el primer paso para que alguien llegue a recibir ayuda.
Preguntar no aumenta el riesgo: puede abrir una puerta
Uno de los mensajes que las autoridades costarricenses han repetido en sus campañas de prevención es la importancia de preguntar directamente cuando existe preocupación por una persona.
El Ministerio de Salud señala que preguntar ante la sospecha de una idea suicida puede abrir un espacio seguro para que la persona exprese lo que está viviendo, acompañado de la activación de redes de apoyo y la búsqueda de ayuda profesional.
La respuesta tampoco consiste en juzgar, minimizar el sufrimiento o exigir que la persona “piense positivo”.
Escuchar, tomar en serio lo que expresa, permanecer cerca y buscar apoyo profesional son acciones concretas que pueden contribuir a reducir el riesgo.
El reto también alcanza a los medios de comunicación
Hablar sobre suicidio no significa publicar cualquier información sobre un caso.
La manera en que los medios y las redes sociales presentan estos acontecimientos puede tener consecuencias. Por esa razón, organismos internacionales y organizaciones profesionales han desarrollado recomendaciones específicas para periodistas.
El Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica ha advertido sobre los riesgos de publicar fotografías explícitas, detalles innecesarios o contenidos que puedan afectar la dignidad de la persona fallecida y a quienes atraviesan procesos de duelo. También recomienda que las publicaciones que aborden el tema incorporen información sobre recursos de ayuda.
Para un medio de comunicación, esto implica una responsabilidad adicional: informar sobre el problema sin convertir el sufrimiento de una persona en espectáculo.
En otras palabras, prevenir también significa aprender a informar.
Cambiar la narrativa significa dejar atrás el silencio
El lema internacional de 2026 —“Cambiar la narrativa sobre el suicidio”— cierra el ciclo de campaña iniciado en 2024.
La propuesta de la OMS es pasar del silencio y los prejuicios a conversaciones abiertas, compasivas y responsables, al mismo tiempo que se reclama que la prevención y la salud mental sean prioridades de las políticas públicas.
En Costa Rica, ese cambio también requiere mirar las cifras, fortalecer la atención, mejorar la detección temprana y facilitar que las personas sepan dónde pedir ayuda.
Porque una conversación no sustituye un tratamiento.
Pero una conversación puede hacer que una persona deje de enfrentar sola una situación que ya no puede manejar.
¿Dónde buscar ayuda en Costa Rica?
Ante una situación de riesgo inmediato, el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1 es un recurso disponible para solicitar ayuda.
El Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica mantiene además la línea “Aquí Estoy”, 2272-3774, destinada a brindar apoyo psicológico. El propio Colegio señala que, ante una situación de riesgo inminente, debe recurrirse al 9-1-1.
También es importante que familiares o personas cercanas no carguen solas con una situación de riesgo. Buscar apoyo profesional es parte de la prevención.
Un problema que requiere hablar de él con responsabilidad
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio no debería reducirse a una fecha marcada en el calendario.
Las 366 muertes registradas en Costa Rica durante 2024 y los 2.493 intentos contabilizados durante las primeras 33 semanas epidemiológicas de 2025 muestran que se trata de un problema que requiere atención permanente.
La prevención comienza mucho antes de una emergencia: en la posibilidad de reconocer señales de sufrimiento, preguntar, escuchar sin juzgar, acompañar y facilitar el acceso a ayuda.
Este 10 de septiembre, el mensaje internacional es precisamente ese: cambiar la narrativa.
Y, sobre todo, comenzar la conversación.
Esta nota fue elaborada por Gabriel Angulo para NAICR. Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS); Ministerio de Salud de Costa Rica; Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica




