Créditos: European Union, Copernicus Sentinel-2 imagery
El calor extremo y la prolongada escasez de lluvias están reduciendo drásticamente los niveles de algunos de los ríos más importantes de Europa, una crisis hidrológica que ya puede observarse mediante imágenes captadas desde el espacio.
Fotografías tomadas entre el 1.º y el 3 de agosto por los satélites Sentinel-2 del programa europeo Copernicus muestran niveles excepcionalmente bajos en cuatro grandes ríos: el Loira, cerca de Saumur, en Francia; el Po, en las inmediaciones de Cremona, Italia; el Rin, cerca de Boppard, Alemania; y el Danubio, a la altura de Paks, Hungría.
En las imágenes se observan extensos bancos de arena y grava que normalmente permanecen cubiertos por el agua. El fenómeno refleja el impacto acumulado de una sequía prolongada que afecta amplias zonas del oeste, centro y este del continente.
Sequía se extendió durante la primavera y el verano
La crisis no comenzó con la actual ola de calor. Copernicus había identificado desde la primavera caudales inferiores al promedio en gran parte de Europa central, oriental y nororiental, particularmente en las cuencas del Danubio y otros sistemas fluviales.
Para mediados de julio, las condiciones de alerta por sequía se habían intensificado desde Francia y el sur de Alemania hasta Hungría y Rumania, además de afectar zonas de Italia, Austria, Suiza, República Checa, Eslovaquia, Serbia, Polonia, Ucrania y Reino Unido.
El Observatorio Europeo de la Sequía utiliza un índice que compara los caudales actuales con los registros del periodo 1995-2024, lo que permite identificar episodios de sequía hidrológica y determinar su duración y severidad.
Danubio compromete producción de electricidad
La situación más crítica se registra en el Danubio. En Budapest, el nivel del río cayó hasta aproximadamente 10 centímetros, por debajo del mínimo histórico de 33 centímetros registrado en 2018.
La reducción del caudal obligó a disminuir considerablemente la producción de la planta nuclear de Paks, en Hungría, que utiliza agua del Danubio para enfriar sus reactores. La central llegó a generar alrededor de 240 megavatios, frente a una capacidad habitual de 2.000 megavatios.
Hungría solicitó a hogares y empresas reducir el consumo eléctrico, mientras que Rumania declaró un estado de alerta en el sector energético. En territorio rumano, el caudal del Danubio descendió a unos 1.500 metros cúbicos por segundo, menos de un tercio del promedio de julio.
Las autoridades rumanas incluso utilizaron explosivos para remover rocas y redirigir agua hacia la planta nuclear de Cernavoda, donde uno de sus reactores tuvo que ser desconectado.
Transporte y agricultura también sufren consecuencias
En Alemania, los mínimos registrados en el Rin obligaron a suspender algunos servicios de carga y a reducir el peso transportado por otras embarcaciones. Este río es una ruta estratégica para el traslado de cereales, minerales, combustibles y materias primas utilizadas por la industria europea.
En Italia, el descenso del Po aumenta la presión sobre el riego agrícola, la generación hidroeléctrica y la disponibilidad de agua dulce. El Loira, por su parte, evidencia el estrés hidrológico que afecta buena parte de Europa occidental.
Copernicus mantiene vigilancia sobre la evolución de la sequía mediante observaciones satelitales y sistemas de alerta temprana. De continuar las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones significativas, los efectos podrían profundizarse en la producción de energía, la navegación, el abastecimiento de agua y los ecosistemas fluviales.
Fuentes: Programa Espacial de la Unión Europea y Copernicus, imágenes Sentinel-2 de los ríos Loira, Po, Rin y Danubio. Observatorio Europeo de la Sequía y Servicio de Cambio Climático de Copernicus. Associated Press, situación energética y niveles del Danubio.