Los principales centros climáticos del mundo coinciden en que El Niño continuará intensificándose durante el segundo semestre de 2026. Para Costa Rica, el fenómeno podría modificar significativamente el comportamiento de las lluvias y reforzar la canícula en varias regiones.
El fenómeno climático El Niño ha vuelto a convertirse en uno de los principales focos de atención para la comunidad científica internacional.
Los más recientes informes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indican que el evento ya se encuentra oficialmente establecido y continuará fortaleciéndose durante los próximos meses, con una probabilidad cercana al 97 % de mantenerse hasta inicios de 2027.
Los especialistas advierten que este comportamiento incrementa las probabilidades de olas de calor, sequías, incendios forestales, lluvias extremas e inundaciones en distintas regiones del planeta, aunque sus efectos no serán iguales en todos los países.
¿Qué es El Niño?
El Niño es la fase cálida del fenómeno conocido como Oscilación del Sur-El Niño (ENOS o ENSO).
Se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental presentan temperaturas superiores a lo normal durante varios meses consecutivos.
Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica global, alterando la formación de lluvias, la intensidad de los vientos y la frecuencia de eventos extremos en diferentes continentes.
Un evento que podría ser muy fuerte
El más reciente diagnóstico del Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA señala que las temperaturas del Pacífico tropical han seguido aumentando durante julio.
Actualmente, el índice Niño 3.4 supera los +1,2 °C, mientras que algunos sectores del Pacífico oriental ya presentan anomalías cercanas a +2,7 °C, indicadores que muestran un fortalecimiento progresivo del fenómeno.
Incluso, los modelos climáticos internacionales estiman una probabilidad del 81 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre, lo que podría convertirlo en uno de los episodios más intensos registrados desde mediados del siglo pasado.
¿Qué efectos se esperan en el mundo?
Históricamente, El Niño modifica los patrones de lluvia y temperatura en numerosos países.
Entre los efectos que suelen observarse destacan:
- Incremento de temperaturas globales.
- Mayor frecuencia de olas de calor.
- Sequías prolongadas en Australia, Indonesia y parte de Centroamérica.
- Lluvias superiores a lo normal en sectores de Sudamérica y algunas regiones de Norteamérica.
- Cambios en la actividad ciclónica tanto en el Pacífico como en el Atlántico.
La Organización Meteorológica Mundial advierte que, en un contexto de cambio climático, estos impactos pueden intensificarse debido a que la atmósfera contiene más energía y humedad disponible para generar fenómenos extremos.
¿Cómo podría afectar a Costa Rica?
En Costa Rica, el impacto de El Niño no significa necesariamente ausencia total de lluvias.
De acuerdo con el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el fenómeno suele favorecer un comportamiento más seco en buena parte del Pacífico Norte, Valle Central y sectores del Pacífico Central, especialmente durante la segunda mitad de la estación lluviosa y la canícula.
Precisamente, los pronósticos subestacionales del IMN muestran que durante julio y principios de agosto se esperan condiciones más secas de lo habitual en Guanacaste y otras regiones del Pacífico, mientras que el Caribe Norte podría mantener un comportamiento lluvioso debido a la influencia de ondas tropicales y los vientos alisios.
Esto explica por qué, durante los últimos días, algunas comunidades del Caribe y la Zona Norte han experimentado lluvias importantes, mientras Guanacaste continúa registrando fuertes vientos y una disminución en las precipitaciones.
Agricultura y recurso hídrico entre los sectores más sensibles
Uno de los principales desafíos para Costa Rica será el impacto sobre la agricultura.
Una reducción prolongada de las lluvias puede afectar cultivos como caña de azúcar, arroz, maíz, café y pastos destinados a la ganadería, especialmente en Guanacaste y otras zonas del Pacífico.
Asimismo, los niveles de embalses utilizados para generación hidroeléctrica y abastecimiento de agua potable podrían disminuir si el déficit de precipitaciones se prolonga durante varios meses.
No todos los días serán secos
Los meteorólogos insisten en que El Niño no elimina por completo las lluvias.
Costa Rica continuará siendo afectada por ondas tropicales, sistemas de baja presión, la Zona de Convergencia Intertropical y otros fenómenos propios de la época lluviosa.
Por ello, aún pueden registrarse aguaceros intensos e incluso inundaciones puntuales, aunque el comportamiento promedio de la temporada tienda a ser más seco en varias regiones del país.
El Niño no afecta de la misma manera a todas las regiones del país
En Costa Rica, el fenómeno de El Niño suele generar condiciones más secas en la vertiente del Pacífico, principalmente en el Pacífico Norte, el Pacífico Central y el Valle Central. En estas regiones puede disminuir la cantidad de lluvia acumulada, prolongarse los periodos secos y aumentar el riesgo de sequía, afectaciones agrícolas, escasez de agua e incendios forestales.
Sin embargo, en el Caribe y la Zona Norte puede ocurrir lo contrario. El fortalecimiento de los vientos alisios puede transportar mayor humedad desde el mar Caribe y favorecer lluvias más frecuentes, especialmente cuando coinciden ondas tropicales u otros sistemas atmosféricos. Por esta razón, aunque el país se encuentre bajo la influencia de El Niño, algunas comunidades pueden registrar aguaceros, inundaciones o crecidas de ríos al mismo tiempo que otras regiones atraviesan un déficit de precipitaciones.
El Niño no significa que dejará de llover por completo
La presencia de El Niño no elimina la estación lluviosa ni impide que se presenten aguaceros intensos. Lo que cambia es el comportamiento promedio de las precipitaciones durante semanas o meses.
En las regiones más afectadas puede llover menos días, registrarse acumulados inferiores a lo normal o presentarse periodos secos más prolongados entre un episodio lluvioso y otro. Incluso podrían ocurrir tormentas fuertes en un solo día, pero eso no necesariamente compensa el déficit acumulado durante el resto del mes o de la temporada.
Por ello, cuando se habla de condiciones más secas o posible sequía, no significa que desaparecerán las lluvias, sino que serían menos frecuentes, más irregulares o insuficientes en comparación con lo que normalmente debería llover en esa época del año.
Análisis
Todo indica que Costa Rica comienza a experimentar las primeras señales de un El Niño en fortalecimiento, aunque todavía convive con otros sistemas atmosféricos que generan episodios de lluvia importantes.
En las próximas semanas probablemente se mantenga un patrón de contraste: el Caribe continuará recibiendo eventos lluviosos asociados a ondas tropicales, mientras que el Pacífico Norte podría experimentar periodos más prolongados de tiempo seco y vientos fuertes.
Si las proyecciones internacionales se cumplen y el fenómeno alcanza una intensidad fuerte hacia finales de año, las autoridades deberán reforzar el monitoreo de incendios forestales, disponibilidad de agua para consumo humano, producción agrícola y generación hidroeléctrica.
La evolución de El Niño durante agosto, septiembre y octubre será determinante para definir cómo finalizará la estación lluviosa y cuáles serán las condiciones climáticas que marcarán el cierre de 2026.