El virus del ébola vuelve a ser motivo de preocupación para las autoridades sanitarias internacionales. Casi tres meses después de declararse un nuevo brote en la República Democrática del Congo (RDC), la enfermedad se ha convertido en el brote de ébola con el crecimiento más acelerado registrado hasta la fecha y ya es el segundo más grande de la historia, solo superado por la epidemia que afectó a África Occidental entre 2014 y 2016.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote comenzó oficialmente en mayo de 2026 y es causado por la variante Bundibugyo, una especie del virus para la cual actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico.
Más de 3.800 casos confirmados
Las cifras continúan aumentando prácticamente a diario.
Los datos más recientes indican que se han confirmado 3.874 casos y 1.751 fallecimientos, aunque la OMS advierte que el número real de contagios podría ser entre dos y cuatro veces mayor debido a las dificultades para detectar todos los casos en zonas afectadas por conflictos armados y con limitado acceso a servicios de salud.
La provincia de Ituri concentra cerca del 90% de las infecciones, aunque el virus ya se ha extendido a otras regiones del este del país, incrementando el riesgo de nuevos focos de transmisión.
¿Por qué este brote avanza tan rápido?
Especialistas atribuyen el rápido crecimiento del brote a varios factores que dificultan su contención.
Entre ellos destacan que los primeros casos fueron confundidos con otras enfermedades, lo que retrasó la identificación del virus; además, persisten problemas de seguridad debido a la presencia de grupos armados, existe desconfianza de algunas comunidades hacia las autoridades sanitarias y los equipos de respuesta enfrentan limitaciones de personal y financiamiento. Incluso, recientemente trabajadores de salud realizaron protestas por retrasos en el pago de salarios, afectando la atención de pacientes y el rastreo de contactos.
La OMS ha insistido en que reforzar la vigilancia epidemiológica y detectar rápidamente los nuevos contagios será clave para evitar una expansión aún mayor del virus.
No existe una vacuna aprobada para esta variante
Uno de los principales retos es que la variante Bundibugyo no cuenta con una vacuna autorizada, a diferencia de otras cepas del virus del Ébola.
Sin embargo, investigadores trabajan a contrarreloj en varias alternativas. La farmacéutica Moderna inició recientemente el primer ensayo clínico en humanos de una vacuna experimental basada en tecnología de ARN mensajero, mientras que la Universidad de Oxford y el Serum Institute of India desarrollan otro candidato que ya comenzó pruebas clínicas. Paralelamente, la OMS coordina estudios para evaluar tratamientos experimentales que han mostrado resultados alentadores en pacientes infectados.
¿Existe riesgo para América?
Hasta el momento, las autoridades sanitarias internacionales mantienen el brote concentrado principalmente en la República Democrática del Congo.
Uganda, que registró casos importados relacionados con este evento, logró controlar su brote tras completar 42 días sin nuevos contagios, aunque mantiene una vigilancia reforzada en la frontera debido al constante tránsito de personas entre ambos países.
La OMS continúa monitoreando la evolución del brote y coordina acciones con gobiernos y organizaciones internacionales para evitar una propagación internacional de la enfermedad.
Fuentes consultadas: Organización Mundial de la Salud (OMS). Reuters. Associated Press (AP). Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).