En la fotografía el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump junto a el Secretario de Estado, Marco Rubio. Créditos fotografía: Tierney L. Cross/The New York Times
La tensión diplomática en torno a Nicaragua continúa escalando. El Gobierno de Estados Unidos advirtió que no se quedará “de brazos cruzados” luego de que el presidente Daniel Ortega anunciara públicamente que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición disputar el poder.
La reacción de Washington llega apenas un día después de las declaraciones de Ortega durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, donde afirmó que el país no volverá a realizar procesos electorales que puedan facilitar un cambio de gobierno.
Marco Rubio condena las declaraciones
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, emitió un comunicado en el que calificó las afirmaciones del mandatario nicaragüense como una confirmación del carácter autoritario de su gobierno.
“La declaración de Daniel Ortega de que bajo su dictadura familiar Nicaragua no volverá a celebrar elecciones muestra su verdadera naturaleza autoritaria”, manifestó Rubio.
El funcionario también sostuvo que Estados Unidos continuará respaldando al pueblo nicaragüense y reiteró que la comunidad internacional no debe normalizar el cierre de los espacios democráticos en el país centroamericano.
Washington advierte que no permanecerá pasivo
De acuerdo con el Departamento de Estado, la Administración estadounidense no permanecerá “de brazos cruzados” frente al avance del autoritarismo en Nicaragua.
Aunque el Gobierno estadounidense no detalló nuevas medidas concretas, recordó que mantiene diversas herramientas diplomáticas y sanciones contra funcionarios y entidades vinculadas al régimen de Ortega y Rosario Murillo.
Crece el rechazo internacional
Las declaraciones del mandatario nicaragüense han generado una ola de reacciones internacionales.
En las últimas horas:
- Costa Rica reafirmó su respaldo a la celebración de elecciones libres y expresó preocupación por el cierre de los espacios democráticos en Nicaragua.
- La Asamblea Legislativa de Costa Rica aprobó por unanimidad una moción condenando las declaraciones de Ortega y defendiendo la alternancia democrática.
- Diversos gobiernos y organismos internacionales han cuestionado el rumbo político del régimen nicaragüense desde las reformas constitucionales aprobadas en 2025, que ampliaron el mandato presidencial y fortalecieron el control del Ejecutivo sobre las instituciones del Estado.
Ortega cerró la puerta a nuevos procesos electorales
Durante su discurso del domingo, Daniel Ortega aseguró que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones” para impedir que, según afirmó, sectores opositores regresen al poder con apoyo extranjero.
Asimismo, anunció que promoverá nuevas leyes junto con la Asamblea Nacional para impedir que partidos opositores puedan competir nuevamente por el Gobierno.
Las próximas elecciones generales estaban previstas para 2027, luego de que una reforma constitucional extendiera el período presidencial de cinco a seis años.
La respuesta de Estados Unidos confirma que las declaraciones de Daniel Ortega ya trascendieron el ámbito político interno y se han convertido en un nuevo foco de tensión internacional. Al calificar públicamente el anuncio como una evidencia del carácter autoritario del régimen, Washington aumenta la presión diplomática sobre Managua.
Aunque por ahora no se han anunciado nuevas sanciones, el mensaje del Departamento de Estado deja abierta la posibilidad de que Estados Unidos impulse medidas adicionales en coordinación con otros aliados internacionales si considera que continúa el deterioro democrático en Nicaragua.
El escenario también incrementa la presión regional. Costa Rica ya manifestó oficialmente su rechazo, mientras otros países y organismos internacionales observan con preocupación un anuncio que, de concretarse mediante reformas legales, supondría la eliminación formal de la competencia electoral en Nicaragua.