Foto: UCR
Un juguete a control remoto puede ser sencillo de utilizar para muchos niños: basta con presionar un pequeño botón. Para una persona con una condición que limite determinados movimientos, sin embargo, ese mismo mecanismo puede convertirse en una barrera.
Cambiar esa realidad es precisamente el objetivo del Hospital de Juguetes de la Universidad de Costa Rica (UCR), una iniciativa en la que estudiantes de distintas disciplinas reparan y adaptan juguetes para que niñas y niños con discapacidad puedan interactuar con ellos de una manera más accesible y autónoma.
El proyecto forma parte del Trabajo Comunal Universitario TC-748, “Tecnología para mejorar la calidad de vida de la población con discapacidad”, coordinado por docentes de Educación Especial e Ingeniería. La iniciativa combina conocimiento tecnológico con las necesidades particulares de las personas que posteriormente utilizarán cada dispositivo.

Cada juguete se modifica según quien lo utilizará
El proceso no consiste únicamente en reparar objetos dañados.
Antes de realizar una adaptación, el equipo analiza las necesidades de la niña o el niño que utilizará el juguete. A partir de esa información pueden modificar componentes eléctricos o mecánicos, sustituir controles pequeños por botones de mayor tamaño o incorporar mecanismos que requieran movimientos más sencillos.
Entre las soluciones utilizadas se encuentran botones fabricados mediante impresión 3D e incluso balones transformados en interruptores que permiten accionar determinados juguetes.
La tecnología, por tanto, no se incorpora únicamente como un elemento adicional: se utiliza para reducir una barrera concreta y permitir que la persona tenga mayor participación en su propia experiencia de juego.

Ingeniería y Educación Especial trabajan juntas
Una de las características del Hospital de Juguetes es su carácter interdisciplinario.
Estudiantes de Ingeniería pueden intervenir circuitos, sistemas eléctricos o mecanismos; quienes provienen de Educación Especial aportan conocimiento sobre las necesidades asociadas con diferentes condiciones; estudiantes de Artes colaboran en componentes creativos y personas de carreras del área de Salud pueden participar en otras reparaciones.
A lo largo del proyecto también han participado estudiantes de Medicina, Enfermería, Antropología, Filosofía, Historia, Inglés y Francés, entre otras áreas.
Antes de comenzar sus labores reciben capacitación sobre lenguaje inclusivo y respetuoso relacionado con la discapacidad, además de conocimientos tecnológicos básicos que les permiten integrarse al trabajo del equipo.
El TC-748 está formalmente inscrito como un proyecto de Acción Social de la UCR. De acuerdo con la Escuela de Ingeniería Eléctrica, inició en enero de 2021 y actualmente tiene vigencia hasta diciembre de 2027. Su propósito comprende la creación, modificación y adaptación de dispositivos relacionados con comunicación, educación y juego para personas con discapacidad.

De reparar juguetes a desarrollar tecnología inclusiva
El Hospital surgió inicialmente de la necesidad de reparar juguetes utilizados por docentes de Educación Especial y por algunos niños con discapacidad.
Posteriormente, el equipo identificó que además de repararlos podía transformarlos para hacerlos accesibles.
Actualmente las jornadas se realizan una o dos veces al mes, según la demanda, y los juguetes adaptados son entregados tanto a fundaciones que trabajan con población infantil con discapacidad como a familias que solicitan directamente el apoyo.
La iniciativa se ha extendido además hacia otros desarrollos. El TCU produce paredes sensoriales para organizaciones y trabaja en un proyecto para generar voces mediante inteligencia artificial destinadas a personas con discapacidad no verbal.
Estos desarrollos se agrupan bajo la marca TecnoInclusión UCR, una iniciativa universitaria que desde años anteriores combina áreas como ingeniería y educación para desarrollar recursos tecnológicos dirigidos a esta población.
Proyecto también recibe juguetes donados
Parte del funcionamiento del Hospital depende de juguetes aportados por familias, estudiantes, docentes y otras personas.
El equipo recibe juguetes electrónicos dañados para repararlos, así como artículos en buen estado o nuevos que puedan ser adaptados y posteriormente entregados a quienes los necesiten.
La UCR también permite que familias u organizaciones soliciten directamente la adaptación de un juguete. Para información sobre donaciones o solicitudes, la institución mantiene disponible el WhatsApp 2511-8909 y los canales de contacto del proyecto.
Más allá de reparar un objeto, el proyecto busca que la tecnología permita eliminar obstáculos cotidianos. En este caso, una modificación en un circuito, un botón de mayor tamaño o una pieza impresa en 3D puede significar que un niño pase de observar cómo alguien más utiliza un juguete a poder activarlo y jugar por sí mismo.
Esta nota fue elaborada por Luis Artavia para NAICR. Fuente: Universidad de Costa Rica, información oficial sobre el Hospital de Juguetes y el TC-748; Escuela de Ingeniería Eléctrica de la UCR, ficha oficial del proyecto “Tecnología para mejorar la calidad de vida de la población con discapacidad”.




