El paisaje con el que Guanacaste comenzó agosto dista de la imagen que muchas personas relacionan con esta época del año: caminos mojados, aguaceros vespertinos frecuentes y ríos o alcantarillas recibiendo grandes cantidades de agua.
Durante los primeros días del mes, distintos sectores de la provincia han observado periodos prolongados de sol, cielos con poca nubosidad y precipitaciones escasas o muy localizadas. En algunos lugares, el ambiente se ha parecido más a una pausa de la estación lluviosa que a uno de sus meses intermedios.
Sin embargo, el fenómeno no puede explicarse únicamente a partir de unos cuantos días soleados. El pronóstico climático apunta a un patrón de mayor alcance: Guanacaste podría atravesar un agosto notablemente más seco y cálido que el promedio, en medio de una canícula particularmente extensa y del fortalecimiento de El Niño.
Agosto es lluvioso, pero también tiene una pausa natural
La estación lluviosa del Pacífico costarricense se extiende normalmente de mayo a noviembre. Agosto forma parte de ese periodo y todavía puede dejar acumulados importantes, aguaceros fuertes e incluso inundaciones cuando coinciden ondas tropicales, sistemas de baja presión o una Zona de Convergencia Intertropical activa.
No obstante, julio y la primera mitad de agosto también suelen presentar una reducción temporal de las precipitaciones conocida como canícula o veranillo. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) ha estudiado este descenso intraestacional de las lluvias, particularmente visible en el Pacífico Norte y el Valle Central.
Por esa razón, varios días secos al comenzar agosto no constituyen, por sí solos, una anomalía. Lo que diferencia a 2026 es la intensidad, extensión y duración previstas para ese periodo seco.
Como referencia histórica, Liberia registraba un promedio climatológico cercano a 217 milímetros de lluvia durante agosto, según datos del IMN citados durante la sequía de 2015. Esto demuestra que, aun con la canícula, el mes no equivale normalmente a una segunda estación seca.
Hasta 60% menos lluvia en el Pacífico Norte
Las proyecciones más recientes indican que el Pacífico Norte podría terminar agosto con entre 50% y 60% menos precipitación que su promedio histórico.
El pronóstico subestacional del IMN anticipa una intensificación del déficit de lluvia durante la semana del 3 al 9 de agosto. Para el periodo del 10 al 16 se mantendrían condiciones muy secas en el Pacífico Norte y Central, panorama que continuaría entre el 17 y el 23 de agosto.
Especialistas del IMN explicaron que prácticamente todo agosto podría quedar inmerso en un patrón seco, con la disminución más marcada durante su primera quincena, según declaraciones recopiladas por El Observador.
La canícula de este año comenzó desde finales de junio, antes de lo habitual, y no solo sería más prolongada, sino también más intensa que la registrada en temporadas recientes.
Esto no significa que dejará de llover por completo. El paso de una onda tropical todavía puede producir aguaceros fuertes en pocas horas y generar inundaciones puntuales. Un mes deficitario se define por la cantidad acumulada y la distribución de la lluvia, no por la ausencia absoluta de precipitaciones.
El Niño cambia el comportamiento de la estación lluviosa
La principal influencia detrás de este escenario es el fortalecimiento de El Niño, fenómeno asociado al calentamiento anormal de sectores del océano Pacífico ecuatorial y a cambios en la circulación atmosférica.
En Costa Rica, su efecto habitual es una reducción de las lluvias en la vertiente del Pacífico y el Valle Central, mientras el Caribe puede recibir precipitaciones normales o superiores al promedio.
El patrón seco de agosto también se ve favorecido por los vientos alisios, la presencia ocasional de polvo del Sahara y una menor formación de nubosidad sobre el Pacífico. La combinación de estos elementos limita el desarrollo de aguaceros y permite una mayor incidencia de radiación solar durante el día.
Un análisis divulgado por la Universidad Nacional ya había advertido que Guanacaste sería la región más expuesta, con reducciones importantes de lluvia y mayor presión sobre el agua, la agricultura y la ganadería.
Temperaturas también se alejan de lo normal
La falta de nubosidad y la reducción de los aguaceros favorecen un ambiente más caliente. Las proyecciones climáticas sitúan al Pacífico Norte como la región con el mayor aumento térmico del país, con temperaturas medias que podrían ubicarse entre 1,5 °C y 2 °C por encima de lo habitual.
Una medición puntual consultada por NAICR durante la noche del lunes 3 de agosto se situó aproximadamente 1 °C por encima de su valor normal. El dato no representa por sí solo el promedio de toda la provincia, pero coincide con la tendencia más cálida anticipada para la región.
En climatología, un aumento de uno o dos grados en la temperatura media es significativo. No implica únicamente tardes más calurosas: también eleva la evaporación, acelera la pérdida de humedad del suelo, aumenta la demanda de agua y puede reducir el alivio térmico durante la noche.
Menos lluvia no elimina el riesgo de inundaciones
La ausencia de La Niña tampoco significa que Guanacaste no pueda experimentar episodios de lluvia extrema. La Niña suele favorecer una estación lluviosa más intensa en el Pacífico costarricense, pero no es un requisito para que se produzcan temporales o inundaciones.
Ondas tropicales, bajas presiones, ciclones en el mar Caribe y variaciones de la Zona de Convergencia Intertropical pueden provocar grandes acumulados en periodos cortos, incluso dentro de un mes que finalmente cierre con déficit.
Por eso, un agosto más seco debe interpretarse como una reducción del total y de la frecuencia de las lluvias, no como la desaparición del peligro por crecidas repentinas, tormentas eléctricas o inundaciones urbanas.
El impacto va más allá de la sensación de calor
Si el déficit proyectado se mantiene, sus efectos podrían sentirse primero en los pastos, los cultivos de secano, la ganadería y las fuentes de agua que dependen de una recarga constante durante la estación lluviosa.
También podría aumentar la demanda de electricidad y agua potable, mientras los suelos pierden humedad antes de ingresar a los meses que tradicionalmente concentran la mayor cantidad de lluvia en el Pacífico: setiembre y octubre.
Todavía es pronto para establecer el balance definitivo de agosto de 2026. Los acumulados reales deberán medirse al finalizar el mes y pueden variar considerablemente entre la costa, la península de Nicoya, la cuenca baja del Tempisque y las zonas montañosas.
Por ahora, los cielos despejados observados en Guanacaste son la manifestación temprana de un escenario que ya había sido anticipado: una estación lluviosa interrumpida por una canícula más larga, más caliente y mucho más seca de lo normal.