La presidenta de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, intenta imprimir mayor velocidad al trámite del proyecto de jornadas laborales excepcionales 4-3, que regresó este martes 11 de agosto al Plenario con miles de votaciones todavía pendientes y la posibilidad de mantener ocupado al Congreso durante aproximadamente dos meses.
El expediente 24.290, que permitiría jornadas excepcionales de hasta 12 horas durante cuatro días a cambio de tres días de descanso en determinadas actividades, retomó su trámite luego de permanecer suspendido durante aproximadamente cinco meses y medio. El oficialista Partido Pueblo Soberano lo puso nuevamente a despacho, por lo que pasó a ocupar el primer lugar de la agenda legislativa.
El volumen pendiente explica la intención de acelerar el procedimiento: aunque comúnmente se habla de “más de 4.000 mociones”, en realidad existen 2.564 mociones de fondo originales, a las que pueden sumarse miles de mociones de revisión. Antes de reiniciar el trámite este martes, distintas estimaciones legislativas situaban en alrededor de 4.247 las votaciones que potencialmente todavía podrían requerirse entre ambos tipos de gestión.
De la moción 881 a la 943 durante la mañana
El Plenario inició la sesión extraordinaria de este martes aproximadamente a las 9:54 a. m. con la moción número 881.
Al llegar el mediodía, los diputados habían alcanzado la 943, lo que significa que resolvieron 63 enmiendas durante la sesión matutina. Algunas votaciones se completaron en apenas 15 o 18 segundos, según el seguimiento realizado desde el Congreso.
Por eso, tomando como referencia el último corte verificable de la mañana, el trámite apenas rondaba el millar de mociones de fondo procesadas de las 2.564 presentadas originalmente.
A ellas todavía debe añadirse el eventual trámite de las revisiones, que podría elevar considerablemente la cantidad total de votaciones antes de que el proyecto pueda avanzar hacia su discusión de primer debate.
La sesión continuaba durante la tarde, por lo que la numeración puede haber avanzado después de ese corte.
Jiménez propuso minuto y medio por votación
La velocidad con la que se resolverán las mociones generó incluso una discusión interna durante la mañana.
Después de que la diputada oficialista Anna Katharina Müller no emitiera su voto en una de las primeras mociones, surgió un debate sobre cuánto tiempo debe esperar la Presidencia legislativa antes de cerrar una votación y sobre las consecuencias que puede tener para un legislador no votar estando presente en el salón.
Jiménez planteó inicialmente utilizar un temporizador de un minuto y medio por cada votación.
La propuesta, sin embargo, generó objeciones incluso dentro de la bancada de Pueblo Soberano y la presidenta legislativa terminó desistiendo de establecer ese plazo como una regla rígida. Posteriormente indicó que el cierre dependería de la dinámica de cada votación y del tiempo que necesitaran los diputados para emitir su decisión.
En la práctica, numerosas mociones terminaron votándose en menos de un minuto.
Plenario tendrá sesiones adicionales
La estrategia para avanzar no depende únicamente de votar más rápido.
Jiménez anunció además una ampliación sustancial del tiempo que el Plenario dedicará al expediente: habrá sesiones extraordinarias de 9:00 a. m. a mediodía, de lunes a jueves, además del espacio de las tardes de lunes, martes y jueves.
El procedimiento especial de vía rápida hace que jornadas 4-3 se convierta, en la práctica, en el asunto dominante de la agenda.
El oficialismo rechazó este martes una moción que pretendía dejar sin efecto esa vía rápida y otra propuesta para devolver temporalmente el expediente a comisión durante 80 días.
Esto implica que otros proyectos podrían tener dificultades para llegar al Plenario mientras continúe el trámite.
¿Por qué hay tantas votaciones?
La enorme cantidad de mociones es producto del trámite iniciado durante la legislatura anterior.
Al proyecto se presentaron 2.564 mociones de fondo. Cuando el Congreso anterior suspendió el proceso en febrero, unas 880 ya habían sido votadas.
Pero cada una puede generar además una moción de revisión, mecanismo mediante el cual se solicita reconsiderar una decisión anterior.
Por esa razón, el cálculo no se limita simplemente a las aproximadamente 1.600 mociones de fondo que faltaban al retomarse el expediente: el número final de votaciones puede superar las 4.000 si se presentan o mantienen las revisiones correspondientes.
Ese detalle también explica por qué, aunque las mociones restantes de fondo ya no tienen discusión individual y únicamente deben someterse a votación, terminar el procedimiento seguirá requiriendo varias semanas.
Oficialismo calcula entre nueve y diez semanas
El jefe de fracción de Pueblo Soberano, Nogui Acosta, ha estimado que completar el trámite podría tomar alrededor de nueve semanas. El jefe liberacionista Álvaro Ramírez eleva la proyección a unas diez semanas debido a que posteriormente deben resolverse revisiones y otros procedimientos legislativos.
Eso llevaría la discusión prácticamente hasta finales de octubre, cuando concluye el actual periodo de sesiones ordinarias.
Pueblo Soberano sostiene que el proyecto debe resolverse después de años de discusión y argumenta que las jornadas excepcionales pueden favorecer la inversión y generación de empleo. La oposición, por su parte, cuestiona tanto el contenido actual de la iniciativa como que un único expediente absorba durante semanas buena parte del funcionamiento del Plenario.
El proyecto todavía está lejos de convertirse en ley
Superar las miles de mociones pendientes no significa que las jornadas 4-3 queden automáticamente aprobadas.
Una vez agotadas las mociones de fondo y sus revisiones, todavía deberá realizarse la discusión y votación de primer debate. Posteriormente existe la posibilidad de una consulta ante la Sala Constitucional antes de que pueda avanzarse hacia una eventual votación definitiva.
Por ahora, el principal desafío es puramente legislativo: procesar una cantidad de mociones que se cuenta por miles.
El primer día mostró que Jiménez pretende mantener un ritmo rápido. De la moción 881 se pasó a la 943 durante la mañana y numerosas votaciones duraron menos de un minuto. Sin embargo, aun con ese ritmo, el Congreso tiene por delante semanas de votaciones antes de llegar al fondo del proyecto.
Esta nota fue elaborada por Gabriel Angulo, para NAICR.