Fotografía cortesía de la Universidad de Costa Rica.
Un proyecto que comenzó en las aulas de la Universidad de Costa Rica (UCR) evolucionó hasta convertirse en un emprendimiento biotecnológico que busca enfrentar uno de los problemas menos visibles de la contaminación del agua: la presencia de compuestos que los sistemas tradicionales de tratamiento no siempre consiguen eliminar.
Se trata de BioFun, iniciativa desarrollada por las biólogas moleculares Galit Akerman Sánchez e Ivonne Rodríguez Ramírez, que utiliza hongos, bacterias, levaduras y enzimas para degradar contaminantes presentes en aguas residuales industriales.
La tecnología está dirigida principalmente a empresas y organizaciones que operan plantas de tratamiento en sectores como salud, agroindustria, acuicultura e industria alimentaria.
Su producto principal, denominado Enzimicro, puede incorporarse a sistemas de tratamiento existentes sin necesidad de realizar modificaciones importantes en su infraestructura, según informó este viernes 7 de agosto la Universidad de Costa Rica.
Hongos para atacar la “contaminación invisible”
El concepto detrás de BioFun parte del aprovechamiento de microorganismos capaces de degradar sustancias complejas.
Entre ellos se encuentran los denominados hongos de pudrición blanca, además de determinadas bacterias y levaduras.
La intención es atacar tanto contaminantes convencionales como los llamados contaminantes emergentes, entre ellos residuos de medicamentos, plaguicidas y productos de higiene personal que pueden terminar en aguas residuales y posteriormente alcanzar ríos u otras fuentes hídricas.
La propia empresa describe Enzimicro como una formulación basada en microorganismos seleccionados por su capacidad degradadora, diseñada para incorporarse directamente a sistemas de tratamiento y mejorar el proceso biológico existente.
Esto no significa que el producto sustituya completamente una planta de tratamiento. Su función es complementar los procesos existentes mediante lo que se conoce como bioaumentación, es decir, incorporar microorganismos especializados que ayuden a degradar determinados compuestos.
Pruebas reportan reducción de hasta 90% en DBO
Según la información proporcionada por la UCR, Enzimicro fue sometido a pruebas con efluentes de aguas residuales industriales.
Los resultados reportados indican una reducción de:
- 90% en la Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO).
- 83% en sólidos sedimentables.
- 76% en sólidos suspendidos.
- 43% en grasas y aceites.
- 54% en trazas de compuestos farmacéuticos.
La Demanda Bioquímica de Oxígeno es uno de los parámetros utilizados para conocer la cantidad de materia orgánica biodegradable presente en el agua. Una reducción en este indicador generalmente refleja una disminución de la carga contaminante.
La UCR sostiene que los resultados obtenidos permiten acercar o llevar determinados efluentes a los límites contemplados por la normativa costarricense.
NAICR verificó que el Decreto Ejecutivo N.° 33601-MINAE-S, citado por el proyecto, corresponde al Reglamento de Vertido y Reúso de Aguas Residuales y establece parámetros y límites para descargas provenientes de diferentes actividades residenciales, comerciales, industriales y de servicios.
No obstante, los porcentajes de eficacia corresponden a pruebas reportadas por BioFun y divulgadas por la UCR. El comunicado no adjunta un estudio científico independiente o publicación revisada por pares que permita evaluar en detalle el diseño experimental, tamaño de las muestras o reproducibilidad de esos resultados.
Tecnología funciona en dos etapas
La aplicación descrita por la UCR contempla dos componentes.
El primero, denominado Enzimicro A, contiene enzimas purificadas en formato sólido. Su objetivo es generar una primera degradación de los contaminantes presentes en el agua.
Una hora después se utiliza Enzimicro B, un componente líquido formado por un consorcio de microorganismos especializados que busca enriquecer la comunidad microbiana del sistema y continuar el proceso de degradación.
Una de las ventajas que destacan sus desarrolladoras es precisamente que el proceso puede incorporarse a instalaciones ya existentes.
Esto podría reducir una de las principales barreras para empresas que necesitan mejorar la calidad de sus efluentes: realizar inversiones de gran escala para reconstruir o sustituir completamente sus plantas de tratamiento.
Idea comenzó en una clase de la UCR en 2019
BioFun no comenzó inicialmente como una empresa.
La idea surgió en 2019, cuando sus creadoras estudiaban en la Universidad de Costa Rica y analizaron las limitaciones de los sistemas tradicionales frente a ciertos contaminantes emergentes.
A partir de investigación bibliográfica y trabajo de laboratorio, el proyecto fue evolucionando hasta convertirse en un modelo de negocio en 2021.
Durante ese proceso recibió acompañamiento de la incubadora Constelar y posteriormente de la Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento de la UCR (AUGE-UCR).
La trayectoria del proyecto está documentada desde años anteriores. En 2023, Akerman ya explicaba públicamente que BioFun trabajaba en una tecnología basada en hongos para degradar compuestos contaminantes presentes en el agua.
Por su parte, registros actuales de la Universidad de Costa Rica identifican a Rodríguez como profesora interina de la Escuela de Biología y vinculada con diferentes proyectos de investigación.
De la investigación al mercado
Actualmente, ambas fundadoras combinan la gestión de BioFun con labores docentes en la Universidad de Costa Rica.
El emprendimiento estableció además una alianza comercial con Tecnologías Agroambientales, mediante la cual desarrollaron una línea de producción que permite ofrecer Enzimicro en el mercado costarricense.
Este paso es relevante porque marca la transición desde un proyecto académico y experimental hacia una tecnología con aplicación comercial.
La UCR destaca el caso como un ejemplo de transferencia de conocimiento generado dentro de la universidad hacia soluciones para problemas productivos y ambientales.
La Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento, creada en 2012 y adscrita a la Vicerrectoría de Investigación, tiene precisamente como objetivo acompañar proyectos científicos y tecnológicos hasta convertirlos en iniciativas capaces de operar fuera del ámbito estrictamente académico.
Un problema que no termina al salir de la planta de tratamiento
El interés en tecnologías de este tipo responde a que una planta de tratamiento puede cumplir con procesos convencionales y, aun así, enfrentar dificultades para eliminar determinados compuestos.
Medicamentos, agroquímicos, pesticidas y productos domésticos pueden encontrarse en concentraciones pequeñas, pero persistir después de algunos tratamientos.
BioFun busca aprovechar procesos biológicos para degradar parte de esas sustancias antes de que el agua tratada sea descargada.
El reto ahora será comprobar cómo se comporta la tecnología a mayor escala, bajo diferentes tipos de aguas residuales y durante periodos prolongados de operación.
Por el momento, los resultados divulgados por la UCR muestran una aplicación costarricense de la biotecnología ambiental que pasó de una idea nacida en un aula universitaria a un producto que ya busca espacio en plantas de tratamiento nacionales.
Esta nota fue elaborada por Gabriel Angulo con información como fuente principal el comunicado oficial de la Oficina de Comunicación Institucional de la Universidad de Costa Rica, fechado 7 de agosto de 2026, sobre BioFun y Enzimicro. Y como contexto y complemento de la nota: BioFun, información pública sobre funcionamiento y aplicaciones de Enzimicro. Sistema Costarricense de Información Jurídica, Decreto Ejecutivo N.° 33601-MINAE-S, Reglamento de Vertido y Reúso de Aguas Residuales. Universidad de Costa Rica, registro institucional de Ivonne Rodríguez Ramírez.