El diputado y jefe de fracción del Frente Amplio, José María Villalta, repudió las declaraciones de Daniel Ortega, quien anunció que en Nicaragua no volverán a realizarse elecciones que permitan a la oposición disputar el poder.
Durante su intervención en el Plenario Legislativo, Villalta calificó a Ortega como un “dictador” y sostuvo que sus palabras representan una nueva etapa en un proceso de destrucción de la democracia nicaragüense, acompañado por persecución política, exilio y restricciones contra las voces disidentes.
“Queremos repudiar vehementemente las declaraciones del dictador nicaragüense Daniel Ortega”, manifestó el legislador frenteamplista.
Villalta señala una “traición” a la Revolución Sandinista
Villalta afirmó que la decisión anunciada por Ortega contradice los valores de quienes lucharon contra la dictadura de Anastasio Somoza, derrocada en 1979 por la Revolución Sandinista.
Según el diputado, resulta contradictorio que un movimiento que llegó al poder tras combatir una dictadura termine eliminando las elecciones y cerrando las posibilidades de alternancia política.
También recordó que numerosas personas nicaragüenses perseguidas, expulsadas o despojadas de su nacionalidad residen actualmente en Costa Rica. Para Villalta, el anuncio representa una traición a las aspiraciones democráticas del pueblo nicaragüense y a quienes apoyaron la caída del régimen somocista.
Frente Amplio presentó una moción más severa
La fracción del Frente Amplio presentó una moción para que la Asamblea Legislativa condenara las palabras de Ortega como una reivindicación abierta del autoritarismo y repudiara al régimen Ortega-Murillo por el “desmantelamiento sistemático” de la democracia nicaragüense.
La propuesta también pretendía instar al Gobierno de Costa Rica a pronunciarse pública e inequívocamente contra las declaraciones del gobernante nicaragüense.
Sin embargo, la moción fue rechazada con 31 votos en contra, 24 a favor y dos diputados ausentes.
Congreso sí aprobó una condena unánime
Aunque la propuesta del Frente Amplio no prosperó, el Plenario aprobó otra moción presentada por el Partido Pueblo Soberano, la cual recibió el respaldo de los 53 diputados presentes.
El texto aprobado condenó las palabras de Ortega por representar una negación de la alternancia democrática y un atentado contra el derecho de la población nicaragüense a elegir libremente a sus autoridades.
La resolución también reafirmó el compromiso de Costa Rica con las elecciones libres, periódicas, transparentes y competitivas, además de expresar solidaridad con las personas que han sufrido persecución, cárcel, exilio o restricciones de sus libertades en Nicaragua.
La principal diferencia es que la moción aprobada no utilizó la palabra “dictadura” ni emitió una condena integral contra el régimen Ortega-Murillo, aspectos que sí estaban incluidos en las propuestas del Frente Amplio y de la diputada Claudia Dobles.
Ortega anunció que no habrá más elecciones
Daniel Ortega realizó las polémicas declaraciones durante la conmemoración del 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, celebrada el domingo 19 de julio.
El gobernante afirmó que en Nicaragua no volverá a haber elecciones que permitan a los partidos opositores intentar llegar al Gobierno. No obstante, no explicó el mecanismo jurídico mediante el cual se eliminarían formalmente los procesos electorales.
Las siguientes elecciones estaban previstas para noviembre de 2027, después de que las reformas constitucionales aprobadas en 2025 ampliaran el periodo presidencial y consolidaran la figura de la copresidencia ejercida por Ortega y su esposa, Rosario Murillo.
Cancillería exige elecciones libres
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica también reaccionó y reafirmó su compromiso con la realización de elecciones libres, democráticas, transparentes y plurales en Nicaragua.
La Cancillería expresó preocupación por el cierre de los espacios cívicos y la persecución contra las voces disidentes. Además, recordó que Costa Rica no reconoció las elecciones nicaragüenses de 2021 debido a la ausencia de condiciones y garantías democráticas.
La reacción de Villalta resulta especialmente significativa porque proviene de una agrupación política de izquierda que marca una separación clara entre los ideales históricos de la Revolución Sandinista y el actual modelo de poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En el ámbito legislativo existió un consenso general para rechazar la eliminación de las elecciones. Sin embargo, la discusión mostró diferencias sobre la contundencia del lenguaje: mientras todos los diputados presentes condenaron el anuncio, una mayoría rechazó calificar formalmente al régimen como una dictadura o solicitar acciones diplomáticas más concretas al Poder Ejecutivo.
Más allá de esas diferencias, el pronunciamiento unánime evidencia que la supresión de los procesos electorales en Nicaragua es percibida en Costa Rica como una amenaza directa contra la democracia, la alternancia política y los derechos fundamentales de la población del país vecino.