Anomalías de temperatura de la superficie del mar. Imagen: Tropical Tidbits
Los datos diarios de NOAA OISST muestran que la temperatura superficial en Niño 3.4 continúa en niveles extraordinarios al comenzar octubre. IRI mantiene la expectativa de un episodio excepcionalmente fuerte, mientras NOAA calcula un 75 % de probabilidad de que octubre-diciembre alcance una intensidad histórica. La próxima actualización oficial permitirá determinar si el escenario se ha vuelto todavía más extremo.
El fenómeno de El Niño que se desarrolla durante 2026 entra en una de las etapas más importantes de su evolución con el Pacífico ecuatorial todavía extraordinariamente cálido y sin señales claras, en los datos disponibles, de un debilitamiento sostenido.
La región Niño 3.4, utilizada como una de las principales referencias para medir la evolución de El Niño, alcanzó alrededor de +3,0 °C de anomalía a mediados de septiembre, de acuerdo con la última actualización del International Research Institute for Climate and Society (IRI).
Pero los datos diarios de temperatura superficial del mar han seguido avanzando.
El registro de NOAA OISST v2.1 disponible mediante Climate Reanalyzer muestra una temperatura de aproximadamente 29,77 °C en el último dato consolidado, mientras que el primer valor disponible en el bloque preliminar ronda los 29,78 °C. La misma serie contiene posteriormente valores preliminares todavía superiores, aunque estos deben tratarse con cautela hasta que sean incorporados a la información consolidada.
El dato absoluto no equivale directamente a la anomalía de El Niño, pero confirma que el océano continúa extremadamente cálido en la región.
Y el momento es especialmente relevante.
Octubre es precisamente el inicio de la ventana en la que El Niño suele alcanzar su máxima intensidad.
IRI señala que los episodios de El Niño normalmente alcanzan sus valores máximos entre octubre y febrero.
Por eso, la evolución observada durante las próximas semanas será determinante para saber si el episodio de 2026 se estabiliza, comienza a debilitarse o alcanza niveles todavía mayores.
El calentamiento continuó después del máximo observado en septiembre
La actualización de IRI del 21 de septiembre ya había mostrado una aceleración extraordinaria.
El promedio de Niño 3.4 durante junio-agosto de 2026 fue de +2,03 °C, mientras que agosto alcanzó +2,52 °C.
Posteriormente, el valor semanal centrado en el 16 de septiembre llegó a +3,0 °C.
Ese valor colocó al fenómeno en una categoría que IRI considera “muy fuerte”.
Pero existe una particularidad: la propia escala de intensidad de IRI termina en +2,0 °C. Es decir, cualquier valor superior ya se encuentra fuera de la categoría máxima utilizada por esa clasificación.
Los modelos muestran precisamente esa situación.
Los 22 modelos incluidos en la actualización de septiembre mantienen un El Niño muy fuerte desde SON 2026 hasta DJF 2026-27. Además, casi todos los modelos dinámicos y varios estadísticos proyectan valores superiores a +3,0 °C durante el otoño y el invierno boreales.
Esto significa que el comportamiento observado hasta ahora no aparece aislado de las proyecciones.
Los modelos y las observaciones están apuntando en la misma dirección.
NOAA todavía mantiene abierto el escenario de un evento histórico
La última evaluación oficial del Climate Prediction Center de NOAA, publicada el 10 de septiembre, mantiene un El Niño Advisory y señalaba una probabilidad superior al 90 % de que se produjera un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno boreales 2026-27.
En aquella actualización, NOAA informó que las anomalías de temperatura superficial del mar habían superado +3,0 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental.
Para agosto, el índice Niño 3.4 estaba en +1,8 °C, Niño 3 en +2,5 °C y Niño 1+2 en +3,4 °C.
El pronóstico oficial de NOAA para octubre-diciembre es todavía más llamativo.
El CPC estimó un 75 % de probabilidad de que el RONI trimestral alcance o supere +2,5 °C, umbral que utiliza para definir un evento histórico que superaría la intensidad de los episodios de El Niño registrados desde 1950.
Es importante entender correctamente esta cifra.
El 75 % no significa que el récord ya haya sido establecido.
Es una probabilidad de pronóstico.
La confirmación dependerá de cómo termine comportándose el promedio de RONI durante el trimestre octubre-diciembre.
El RONI cambia la forma de medir la intensidad histórica
Durante este seguimiento hemos utilizado los datos diarios de Niño 3.4 porque permiten observar con mucho detalle la evolución del océano.
Pero existe una diferencia entre ese registro y el indicador utilizado por NOAA para evaluar la intensidad histórica.
NOAA utiliza el Relative Oceanic Niño Index (RONI), que busca medir la anomalía relativa de la temperatura superficial en la región Niño 3.4 utilizando como referencia el comportamiento del océano tropical.
El objetivo es separar mejor la señal propia de ENSO del calentamiento generalizado del océano.
En la perspectiva oficial de septiembre, NOAA proyectaba un RONI suficientemente elevado como para colocar el trimestre octubre-diciembre dentro del rango de un posible evento histórico.
Por eso, no sería correcto tomar los aproximadamente +3 °C observados en Niño 3.4 y afirmar automáticamente que El Niño 2026 ya es el más intenso registrado.
La comparación histórica requiere utilizar el mismo indicador y la misma metodología para los eventos anteriores.
El calor no está solamente en la superficie
Otro de los elementos que mantiene elevada la preocupación científica es la cantidad de calor almacenada debajo de la superficie del Pacífico.
NOAA informó en septiembre que las temperaturas subsuperficiales continuaban significativamente por encima del promedio, con anomalías superiores a +10 °C en amplias zonas y a determinadas profundidades. La termoclina también permanecía más profunda de lo normal.
IRI había identificado además un importante reservorio de calor entre aproximadamente 50 y 150 metros de profundidad, especialmente entre 150°W y 80°W, donde algunas anomalías superaban +8 °C respecto de la climatología.
Esta estructura oceánica es relevante porque proporciona una fuente adicional de energía térmica que puede contribuir a mantener o aumentar las temperaturas superficiales.
No significa que el calentamiento vaya necesariamente a continuar indefinidamente.
Pero sí ayuda a explicar por qué los modelos siguen proyectando un evento de gran magnitud.
La atmósfera también está respondiendo
El Niño no es únicamente un océano caliente.
Para que un episodio alcance gran intensidad debe existir un acoplamiento entre el océano y la atmósfera.
IRI reportó en septiembre un Índice de Oscilación del Sur de −14,6 durante agosto, mientras que el promedio de los últimos 30 días hasta el 16 de septiembre alcanzaba −20,1.
Los valores negativos son consistentes con un debilitamiento importante de la circulación de Walker, uno de los componentes atmosféricos característicos de El Niño.
NOAA también reportó anomalías de vientos de componente oeste en niveles bajos y anomalías de componente este en niveles altos sobre sectores del Pacífico ecuatorial, además de mayor convección y precipitación desde el Pacífico central hacia el oriental.
Esto resulta importante porque demuestra que el fenómeno no consiste solamente en una anomalía de temperatura superficial.
Existe una respuesta oceánica y atmosférica coherente con un episodio fuerte.
Octubre es ahora el mes clave
La evolución de septiembre dejó una pregunta abierta: ¿había alcanzado El Niño su máximo o todavía tenía capacidad para continuar aumentando?
La llegada de octubre hace que esa pregunta sea todavía más importante.
IRI establece que El Niño suele alcanzar su máxima intensidad entre octubre y febrero.
Por tanto, un Niño 3.4 cercano a +3 °C antes de entrar plenamente en esa ventana representa una situación extraordinaria.
Si las temperaturas continúan aumentando durante octubre y noviembre, el episodio podría acercarse todavía más a los grandes eventos históricos.
Si se estabilizan, podría significar que el máximo estuvo próximo a los valores alcanzados durante septiembre y comienzos de octubre.
Y si comienzan a disminuir de forma sostenida, la intensidad final podría terminar siendo inferior a la que actualmente contemplan algunos escenarios.
Por ahora, los modelos favorecen la continuidad de un evento muy fuerte.
La Organización Meteorológica Mundial también proyecta un máximo hacia finales de 2026
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó en septiembre su perspectiva estacional y señaló una trayectoria hacia un fortalecimiento adicional de El Niño.
Su conjunto de modelos proyectaba una anomalía media de Niño 3.4 cercana a +3,6 °C durante SON 2026, con la intensificación alcanzando su máximo alrededor de noviembre-diciembre.
La cifra debe interpretarse como un promedio de modelos, no como una medición ya observada.
Pero resulta importante porque coincide con la señal de IRI y NOAA: el periodo de máxima intensidad todavía estaría por llegar.
La OMM también anticipa que El Niño continuará afectando el sistema climático durante los próximos meses, aunque la respuesta dependerá de cada región y de la interacción con otros patrones oceánicos y atmosféricos.
¿Está 2026 camino a superar a 1982-83, 1997-98 y 2015-16?
La posibilidad existe.
La confirmación todavía no.
Los episodios de 1982-83, 1997-98 y 2015-16 son las referencias principales cuando se habla de grandes eventos de El Niño de la era moderna.
IRI señala que la intensidad y extensión del calentamiento de 2026 podrían colocar al episodio entre los más fuertes del registro histórico.
NOAA, por su parte, está contemplando explícitamente un escenario en el que el RONI de octubre-diciembre supere +2,5 °C, lo que representaría una intensidad superior a la de los eventos de su registro desde 1950.
Pero todavía no existe base suficiente para escribir que el récord ya fue superado.
La razón es sencilla: el episodio todavía está en desarrollo.
Además, una temperatura diaria de la superficie del mar no puede compararse directamente con un índice trimestral histórico.
La comparación definitiva tendrá que esperar a que termine el periodo de máxima intensidad y estén disponibles los promedios correspondientes.
Lo que sí ha cambiado desde nuestro último análisis
Hace unas semanas la principal característica de El Niño 2026 era que había alcanzado valores extraordinarios antes del periodo habitual de máxima intensidad.
Ahora esa situación está cambiando.
Octubre ya comenzó.
Y los datos diarios disponibles siguen mostrando temperaturas superficiales excepcionalmente altas en Niño 3.4, con un último valor consolidado cercano a 29,77 °C y datos preliminares que continúan en torno a ese nivel e incluso superiores en los registros posteriores.
Es decir, la llegada de octubre no ha venido acompañada, al menos en estos datos, de una señal evidente de enfriamiento.
El océano permanece extraordinariamente cálido.
¿Y qué ocurre con Costa Rica?
La evolución de El Niño tiene una importancia directa para el seguimiento climático de Costa Rica, pero debe evitarse una interpretación demasiado simplista.
El fenómeno puede modificar la circulación atmosférica y cambiar las probabilidades de determinados patrones de lluvia y temperatura.
Sin embargo, El Niño no determina por sí solo el tiempo meteorológico de Costa Rica.
La respuesta del país depende también de la temperatura del Atlántico, los vientos, la humedad disponible, las ondas tropicales, sistemas de presión, frentes y otros patrones de circulación regional.
Por esa razón, una anomalía determinada en Niño 3.4 no puede trasladarse automáticamente a una predicción concreta para Guanacaste, el Valle Central, el Caribe o cualquier otra región del país.
La señal de ENSO debe analizarse junto con los pronósticos regionales y nacionales del Instituto Meteorológico Nacional.
Esta precaución es especialmente importante durante un episodio tan fuerte: la intensidad global del fenómeno puede aumentar las probabilidades de ciertos impactos, pero no garantiza que todos ellos ocurran en todas las regiones.
La próxima actualización de NOAA será especialmente importante
Existe una fecha clave en el calendario.
La próxima Discusión Diagnóstica del ENSO de NOAA está programada para el 8 de octubre de 2026.
Será la primera evaluación mensual oficial de NOAA después de que los datos de septiembre hayan mostrado una anomalía de Niño 3.4 cercana a +3 °C y después de la entrada del fenómeno en octubre.
Esa actualización permitirá saber si NOAA modifica su evaluación de la intensidad prevista, mantiene el 75 % de probabilidad de un evento histórico para OND o ajusta sus proyecciones a partir de las nuevas observaciones.
Para entonces también será posible disponer de una mayor cantidad de datos consolidados de OISST.
Por eso, la próxima semana podría ser particularmente relevante para determinar si la trayectoria que hemos observado durante los últimos meses se mantiene.
El Niño entra en su momento decisivo
Con corte al 6 de octubre de 2026, la evidencia disponible muestra un fenómeno que continúa siendo excepcionalmente intenso.
Niño 3.4 llegó a aproximadamente +3,0 °C a mediados de septiembre.
Los datos diarios de NOAA OISST continúan mostrando temperaturas superficiales cercanas a 29,8 °C.
Las aguas subsuperficiales mantienen enormes anomalías de calor.
La atmósfera presenta señales coherentes con un fuerte acoplamiento de El Niño.
IRI mantiene un escenario de El Niño excepcionalmente fuerte durante el otoño y el invierno.
Y NOAA conserva una probabilidad del 75 % de que octubre-diciembre alcance una intensidad histórica, mientras espera una nueva evaluación oficial para el 8 de octubre.
La conclusión más prudente, por ahora, es que El Niño 2026 continúa intensificándose o, como mínimo, permanece en niveles extraordinariamente altos al entrar en su periodo climatológico de máxima intensidad.
Todavía no sabemos si terminará superando a 1982-83, 1997-98 o 2015-16.
Pero ya no estamos simplemente ante un fenómeno que podría convertirse en excepcional.
El océano ya presenta una señal extraordinaria y los próximos meses determinarán hasta dónde llegará.
Octubre, noviembre y diciembre serán decisivos.
Y la actualización de NOAA del 8 de octubre será el próximo punto de referencia para saber si el escenario de un posible El Niño histórico se fortalece, se mantiene o comienza a perder fuerza.
Esta nota fue elaborada por Gabriel Angulo para NAICR. Fuentes: Datos diarios NOAA OISST / Niño 3.4 en Climate Reanalyzer. NOAA — Discusión Diagnóstica de ENSO. IRI — ENSO Quick Look septiembre 2026. OMM — Actualización climática estacional SON 2026




