Los fuertes movimientos que despertaron a buena parte del Valle Central durante la madrugada de este lunes 24 de agosto tienen una característica que ha llamado particularmente la atención de los sismólogos: ocurrieron muy cerca de un sistema de fallas conocido desde hace décadas en el flanco noroeste del volcán Irazú.
Se trata de la falla Río Sucio, una estructura tectónica que atraviesa esa región y que incluso ha sido relacionada científicamente con un terremoto destructivo ocurrido en Costa Rica en 1952.
Sin embargo, eso no significa que ya esté confirmado que exactamente esa falla produjo los sismos de este lunes.
La información disponible hasta ahora permite hablar de una hipótesis científicamente plausible que está siendo analizada, pero todavía no de una identificación definitiva de la falla responsable.
¿Qué ocurrió durante la madrugada?
El movimiento principal se produjo a la 1:37 a. m. del lunes, en las cercanías de Vázquez de Coronado.
El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA) calculó una magnitud de 5,0 y una profundidad cercana a 11 kilómetros. Dos minutos después registró otro movimiento de magnitud 4,5, seguido por decenas de réplicas durante las primeras horas. El sismólogo Marino Protti explicó que el origen corresponde a fallamiento local en una región donde existe actividad sísmica conocida.
La Red Sismológica Nacional (RSN) realizó sus propios cálculos y ubicó el evento principal 10 kilómetros al norte de Cascajal de Vázquez de Coronado, a siete kilómetros de profundidad, con una magnitud revisada de 5,3 Mw. La RSN clasifica su origen como fallamiento local o superficial dentro de la corteza.
La misma red localizó a la 1:39 a. m. otro movimiento de magnitud 4,8 Mw y, a la 1:56 a. m., uno de 3,8 Mw en prácticamente la misma región.
Las diferencias de magnitud entre OVSICORI y la RSN no significan que se trate de sismos diferentes: ambas instituciones utilizan sus propias redes, procesamiento y métodos de cálculo.
¿Por qué aparece la falla Río Sucio?
La ubicación de los epicentros es una de las principales pistas.
Lepolt Linkimer, sismólogo de la Red Sismológica Nacional, explicó este lunes que los movimientos se encuentran muy próximos al sistema de fallas Río Sucio y que, preliminarmente, podrían estar relacionados con esa estructura.
La RSN continúa analizando la secuencia sísmica para precisar su origen.
OVSICORI también apunta claramente hacia un fenómeno de fallamiento local. Marino Protti señaló que en la zona debe existir una falla importante y recordó que el sector tiene antecedentes históricos de actividad sísmica. Al mismo tiempo, advirtió que todavía no puede determinarse que se trate exactamente de la misma falla o segmento responsable de eventos históricos.
Ese matiz es fundamental: estar cerca de una falla conocida no basta por sí solo para demostrar que esa estructura fue la que se rompió.
¿Qué es exactamente la falla Río Sucio?
Una falla geológica es, en términos sencillos, una fractura o zona de fracturas dentro de la corteza terrestre donde bloques de roca pueden desplazarse entre sí.
Cuando la tensión acumulada supera la resistencia de las rocas y ocurre un desplazamiento repentino, parte de esa energía se libera en forma de ondas sísmicas: eso es lo que sentimos como un temblor.
La falla Río Sucio está ubicada en el flanco noroeste del volcán Irazú y posee una longitud estimada de entre 14 y 17 kilómetros, dependiendo del estudio utilizado. La RSN describe una estructura orientada aproximadamente de noroeste a sureste y con movimiento predominantemente lateral derecho o dextral.
Los estudios geológicos incluso identifican diferentes ramales dentro del sistema, por lo que hablar de “la falla Río Sucio” no necesariamente significa una única fractura simple y perfectamente delimitada.
¿Cómo pueden los científicos saber qué falla produjo un sismo?
Después de un evento como el de este lunes, una de las herramientas más importantes son precisamente las réplicas.
Los investigadores pueden localizar cada pequeño movimiento y observar cómo se distribuyen bajo tierra. Si decenas de epicentros forman una orientación o plano determinado, esa distribución permite reconstruir aproximadamente la geometría de la fractura que se está moviendo.
También se analiza el llamado mecanismo focal, obtenido a partir de cómo las ondas sísmicas fueron registradas por diferentes estaciones. Ese procedimiento ayuda a establecer hacia qué dirección ocurrió el movimiento de los bloques de roca.
Por eso las primeras horas de una secuencia sísmica suelen producir información preliminar que posteriormente puede cambiar o hacerse mucho más precisa.
OVSICORI ha utilizado este tipo de análisis anteriormente para identificar fallas que no estaban bien reconocidas en superficie. En un estudio de la actividad registrada debajo de San José entre 2025 y 2026, el observatorio explicó que la distribución de las réplicas y el análisis de las señales permitieron definir la geometría de una falla cortical responsable de esos movimientos.
En Coronado, el análisis de las réplicas podría ayudar de manera similar a determinar si los sismos de este lunes efectivamente se alinean con Río Sucio, con alguno de sus ramales o con otra estructura cercana.
La región ya ha tenido actividad sísmica anteriormente
Esta tampoco es una zona desconocida para la sismología costarricense.
En mayo de 2021, OVSICORI detectó un enjambre de 32 sismos en las cercanías del río Sucio, al noroeste del cráter del Irazú. Los movimientos tuvieron magnitudes de entre 0 y 3,5 y profundidades inferiores a seis kilómetros. En aquel momento, el observatorio situó preliminarmente la actividad en el entorno de la falla de Patillos, en Coronado.
Más recientemente, el 18 de junio de 2026, la RSN registró un sismo de magnitud 3,3 Mw apenas siete kilómetros al noreste de Cascajal de Coronado. Su origen también fue clasificado como fallamiento local y superficial.
Estos antecedentes muestran que existe actividad tectónica en la región, aunque eso tampoco permite establecer automáticamente que todos los sismos ocurridos allí provengan de una misma falla.
El antecedente de 1952
La razón por la que Río Sucio recibe especial atención también está relacionada con un importante antecedente histórico.
El 30 de diciembre de 1952 ocurrió el llamado terremoto de Patillos, con magnitudes estimadas de 5,9 Ms y 5,2 ML. La Red Sismológica Nacional atribuye su origen al ramal occidental de la falla Río Sucio.
El terremoto produjo una intensidad máxima VIII en sectores como Patillos y las faldas occidentales del Irazú y desencadenó numerosos deslizamientos. La RSN documenta 21 fallecimientos, principalmente debido al sepultamiento de viviendas por movimientos de tierra.
Pero existe una limitación importante para comparar directamente aquel terremoto con los movimientos de este lunes.
En 1952 Costa Rica no contaba con la actual red instrumental de estaciones sísmicas, por lo que la localización y características de aquel evento fueron reconstruidas posteriormente mediante información disponible y estudios geológicos.
Precisamente por ello, Protti señaló que no puede asegurarse que el movimiento actual corresponda exactamente a la misma falla que produjo el terremoto de 1952.
¿Significa esto que podría ocurrir un terremoto como el de 1952?
No.
La existencia de una falla capaz de producir sismos y el registro de una secuencia sísmica no permiten predecir que vaya a ocurrir un terremoto mayor.
Tampoco una serie de réplicas constituye por sí misma una señal de que necesariamente se aproxima un evento más grande.
Lo que sí permite afirmar la información disponible es que se produjo una liberación de energía en una falla superficial de la región de Coronado y que los científicos están analizando cómo se distribuye esa actividad para determinar qué estructura tectónica está involucrada.
La cercanía con el sistema Río Sucio convierte a esa falla en una de las principales hipótesis, pero la identificación definitiva requiere estudiar con mayor precisión los epicentros, profundidades, réplicas y mecanismos de ruptura.
Entonces, ¿qué sabemos y qué todavía no?
Hasta este lunes se puede establecer que los sismos tuvieron un origen tectónico superficial relacionado con fallamiento local, y no con la actividad eruptiva del volcán Irazú. La RSN identifica además una proximidad importante entre la secuencia y el sistema de fallas Río Sucio.
Lo que todavía deberá determinar el análisis científico es qué falla específica se movió, qué segmento estuvo involucrado y hasta qué punto la secuencia coincide geométricamente con la falla Río Sucio conocida y cartografiada.
Esa diferencia entre una hipótesis preliminar y una conclusión científica es precisamente la razón por la que OVSICORI y la Red Sismológica Nacional continúan examinando los registros.
Y aunque el nombre Río Sucio remita al conocido río del mismo sector, no es el río el que genera los terremotos. El nombre identifica una estructura geológica profunda cuya expresión y trazado se encuentran asociados geográficamente con esa zona.
Esta nota fue elaborada por Luis Artavia.