Al menos 40 personas han muerto por ahogamiento en Francia durante los últimos días, en medio de la intensa ola de calor que azota a gran parte de Europa y que ha llevado a miles de personas a buscar alivio en ríos, lagos y canales, muchos de ellos sin vigilancia.
Las autoridades francesas confirmaron que las víctimas fallecieron mientras se bañaban en distintos cuerpos de agua. Entre ellas se encuentra una adolescente de 13 años, quien murió el domingo tras ingresar al río Sena, en la localidad de Fontaine-le-Port, pese a que no sabía nadar.
La ministra francesa de Deportes y Juventud, Marina Ferrari, hizo un llamado a la población para evitar nadar en lugares no vigilados durante las altas temperaturas, al señalar que muchas personas están subestimando los riesgos con tal de refrescarse.
Europa bajo una intensa ola de calor
Francia es uno de los países más afectados por el fenómeno climático que golpea actualmente a Europa occidental y central. Más de la mitad de las regiones francesas permanecen bajo alerta roja por temperaturas extremas, mientras cientos de centros educativos han suspendido lecciones debido al calor.
Además, el país registró un nuevo récord histórico de temperatura al alcanzar 44,3 grados Celsius en la localidad de Pissos, en el departamento de Landes.
La situación también preocupa en otros países. En Alemania se han reportado varios fallecimientos por ahogamiento y se espera que las temperaturas alcancen hasta los 40 °C en algunas regiones durante los próximos días.
Por su parte, la Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet) advirtió que varias zonas del país podrían registrar temperaturas de hasta 44 °C, entre cinco y diez grados por encima de lo habitual para esta época del año.
¿Qué es un domo de calor?
Los especialistas atribuyen este episodio a un domo de calor, un fenómeno atmosférico que ocurre cuando un sistema de alta presión permanece estacionario sobre una región y actúa como una especie de “tapa”, atrapando el aire caliente cerca de la superficie.
Esta situación impide la formación de nubosidad y dificulta el ingreso de sistemas más frescos, provocando que las temperaturas aumenten de forma progresiva durante varios días.
Además del riesgo de golpes de calor, las autoridades han advertido sobre un incremento en los incendios forestales, la presión sobre los sistemas eléctricos y el aumento de accidentes relacionados con personas que buscan refrescarse en sitios no aptos para el baño.
Los servicios meteorológicos europeos mantienen el monitoreo constante de la evolución de la ola de calor y recomiendan a la población mantenerse hidratada, evitar la exposición prolongada al sol durante las horas de mayor radiación y utilizar únicamente zonas de baño autorizadas y con vigilancia.