Venezuela continúa este viernes una carrera contra el tiempo para localizar sobrevivientes bajo los escombros, luego de los dos fuertes terremotos que sacudieron el centro-norte del país durante la tarde del miércoles.
El balance más reciente comunicado por el ministro venezolano de Salud, Carlos Alvarado, sitúa en alrededor de 235 la cantidad de personas fallecidas y en al menos 4.300 las heridas.
Las cifras todavía son provisionales y podrían aumentar conforme los equipos de búsqueda ingresen a edificios colapsados y comunidades que permanecen parcialmente incomunicadas.
Aunque distintas fuentes reportan miles de personas cuyo paradero todavía no ha podido ser confirmado, las autoridades no han presentado una cifra oficial consolidada de desaparecidos.
Rescates continuaron durante toda la noche
Bomberos, militares, voluntarios y brigadas especializadas trabajaron durante la noche en Caracas, La Guaira, Morón y otras localidades del norte venezolano.
Algunas operaciones se realizaron con iluminación limitada debido a las interrupciones eléctricas. En varios sectores, vecinos y familiares también participaron en la remoción de escombros mientras esperaban la llegada de maquinaria pesada.
La Guaira, ubicada junto a Caracas y donde se encuentra el principal aeropuerto internacional del país, figura entre las zonas más afectadas. Las autoridades la declararon zona de desastre ante los colapsos de edificios y los daños generalizados.
Numerosas familias han pasado las noches en calles, plazas y espacios abiertos por temor a nuevas réplicas o porque sus viviendas quedaron destruidas o inhabitables.
Daños alcanzan hospitales y servicios esenciales
El Gobierno confirmó daños o destrucción en al menos 250 edificios. Entre las estructuras afectadas se encuentran ocho hospitales, la sede nacional de la Cruz Roja Venezolana y la Embajada de Francia.
Los terremotos también provocaron interrupciones en los sistemas de agua potable, electricidad, telecomunicaciones y transporte.
En zonas cercanas al epicentro, como Morón, en el estado de Carabobo, algunas comunidades continúan sin agua ni energía, mientras sus habitantes intentan recuperar pertenencias de viviendas destruidas.
La Cruz Roja Venezolana mantiene activos sus hospitales, clínicas, ambulancias y equipos de rescate, pese a que su propia sede sufrió daños críticos y parte de su voluntariado también resultó afectado por la emergencia.
Dos movimientos con 39 segundos de diferencia
El primer terremoto, de magnitud 7,2, ocurrió aproximadamente a las 6:04 p. m. del miércoles 24 de junio. Solo 39 segundos después se produjo el movimiento principal, de magnitud 7,5.
Ambos tuvieron epicentros en el centro-norte de Venezuela y profundidades relativamente bajas, una condición que contribuyó a intensificar los efectos sobre las comunidades y construcciones cercanas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos mantiene una proyección de riesgo elevado mediante su sistema PAGER. Estas estimaciones probabilísticas advierten que el impacto final podría ser considerablemente mayor, pero no representan una cifra confirmada de fallecidos.
Ayuda internacional comienza a llegar
Equipos de rescate extranjeros, acompañados en algunos casos por perros entrenados para localizar personas, comenzaron a llegar a Venezuela.
La Organización de las Naciones Unidas informó que su equipo humanitario se encuentra movilizado y coordinando asistencia con las autoridades y otras organizaciones. Estados Unidos también flexibilizó temporalmente algunas restricciones para permitir transacciones relacionadas con la ayuda por el terremoto.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja lanzó un llamamiento por 50 millones de francos suizos, con el objetivo de apoyar a unas 300.000 personas en La Guaira y la Gran Caracas.
La organización también liberó dos millones de francos suizos de su fondo para desastres y despachó desde Panamá un primer cargamento de 17 toneladas con kits de higiene, utensilios de cocina, mosquiteros y otros artículos esenciales.
Los recursos permitirán instalar hospitales de campaña, brindar refugio, atención médica y apoyo psicológico, distribuir agua segura y restablecer el contacto entre familiares.
Costa Rica prepara rescatistas y alimentos
Costa Rica se encuentra entre los países que ofrecieron asistencia. La presidenta Laura Fernández comunicó a la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que el país coordina el envío de una brigada de rescatistas especializados y un cargamento de alimentos no perecederos.
Hasta la publicación de esta información no se había detallado la cantidad de rescatistas que integrarían el equipo costarricense ni la fecha prevista para su salida.
La Cruz Roja Costarricense también mantiene activo su servicio de Restablecimiento del Contacto entre Familiares para quienes no han logrado comunicarse con seres queridos en Venezuela.
La prioridad continúa siendo localizar personas con vida durante las primeras horas posteriores al desastre, mientras las instituciones intentan dimensionar una emergencia cuyo impacto humano y material aún no se conoce por completo.