Científicos de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) expusieron este viernes una serie de investigaciones que posicionan a la macrorregión andina de Chile, específicamente en el sector de Arica, como una zona con un potencial único en el planeta. Según los expertos de la agencia espacial estadounidense, las características extremas de este territorio ofrecen un entorno ideal para el diseño y desarrollo de sistemas agrícolas sostenibles, los cuales estarían destinados a abastecer a las futuras misiones humanas en el espacio profundo.
Durante un evento internacional celebrado en la ciudad norteña de Arica, los investigadores Bruce Link y Trent Smith explicaron detalladamente que el altiplano andino reúne una rara combinación de condiciones climáticas y geográficas. Estas particularidades reflejan de manera casi idéntica los complejos desafíos ambientales que la agencia espacial estudia de cara a los futuros asentamientos humanos en superficies extraterrestres.
Los especialistas señalaron que la zona destaca de forma preliminar por sus altos niveles de radiación ultravioleta y una disponibilidad de agua sumamente limitada. A este escenario se suman los cambios drásticos y extremos de temperatura que ocurren entre el día y la noche, así como las variaciones naturales de la presión atmosférica causadas por la altitud.
Un laboratorio sin necesidad de infraestructura artificial
Una de las mayores ventajas competitivas de la región chilena es que permite a los científicos analizar en tiempo real cómo responden los cultivos a los ambientes de baja presión atmosférica. Habitualmente, este tipo de pruebas científicas requiere el uso de infraestructura tecnológica altamente especializada y costosa, como las cámaras hipobáricas de simulación; sin embargo, las condiciones naturales del altiplano andino eliminan esa necesidad, convirtiendo al desierto y a las alturas chilenas en un laboratorio vivo para la investigación espacial internacional.
Bruce Link, experto en biotecnología y ciencias vegetales, junto a Trent Smith, especialista en el desarrollo de sistemas alimentarios espaciales, enfatizaron que el objetivo primordial de estas evaluaciones en la Tierra es identificar especies de cultivos altamente resistentes. Con estos datos, la agencia busca garantizar la producción sostenible de alimentos frescos para las tripulaciones que viajen en las próximas misiones tripuladas hacia la Luna y Marte.
El valor del conocimiento ancestral indígena
Los científicos de la NASA no solo centraron su atención en los factores puramente climáticos del norte chileno, sino que también resaltaron de forma explícita el valor del componente humano y cultural de la zona. En su intervención, destacaron los conocimientos agrícolas que las comunidades andinas originarias han desarrollado, perfeccionado y transmitido durante miles de años para lograr sobrevivir y cosechar en un entorno tan hostil.
Los investigadores concluyeron que esta milenaria experiencia de adaptación de los pueblos locales ante las adversidades climáticas extremas podría aportar soluciones innovadoras y claves para la producción de alimentos fuera de las fronteras de la Tierra. Las autoridades espaciales indicaron que el caso y el monitoreo de estas dinámicas vegetales se mantienen bajo constante estudio por parte de los expertos de la agencia.